
mojaba mi ímpetu deportivo.
Solo eso,
un poco de tierra
y la promesa de un pasto
donde poder enterrar mis tacos.
Corriendo y buscando el mejor perfil,
nunca me ha sido fácil encontrarlo
nunca es el mismo.
El movimiento de los pies,
en un ritmo sin ton
pero al son del balón
el dios de este deporte.
La mirada fija en el balón
se mueve constantemente,
de pronto ahí esta
estático y sin vida postrado a mis pies
como una hoja en blanco
esperando que se escriba con formulas ilógicas
la ciencia del giro y el movimiento.
Que haré, lo mejor es no pensar
se pierde una eternidad pensando lo que pasa,
como todo en la vida
es instante que no vuelve a pasar.
No creo ser tan tonto
ni mucho menos simple o común,
pero cuando el esférico
jugando con las leyes de la física,
movido por ese momentum
que le imprime una de mis extremidades mas toscas,
logra el objetivo deseado
saca ese lado primitivo de mi
que solo piensa y siente la necesidad
de gritar gol...









